Conferencia

 

Fecha: 18 de mayo

Ponente: Marie Carrasquedo Levourgeois

             Especialista en fitoterapia, aromaterapia y creadora de Ypsophilia

 

Higiene Nutricional

 

CONTENIDO

Para cuidar la piel, para crear belleza y para favorecer la salud es necesario CUIDAR LA SALUD POR DENTRO Y POR FUERA.

Todo lo que ponemos en la piel va para adentro. Todo lo que comemos va a la piel.

La realidad de los productos convencionales para el sol es que:

  • Se acumulan en el hígado.
  • Contaminan mucho el agua (mar y piscinas).
  • Favorecen el desarrollo de células cancerígenas en usuarios habituales.

En la actualidad, no existe una Ley unificada en todo el planeta para medir el indice fotoprotector de un cosmético. Un índice 30 puede ser mayor que un índice 50, dependiendo del país.

SUSTANCIAS PROBLEMÁTICAS PARA LA PIEL

  • Los parabenos (benzopheone- 3, homosolate, 4 Methylbenzyliden, comphor, octylimethoxycinnamate) son productos estrogénicos que pueden acelerar el crecimiento de células cancerígenas.
  • El PABA es muy tóxico y se ha usado para defensa en guerras.
  • La pantalla total no existe y tiene un peligro, los usuarios están más tiempo al sol y se hacen más daño.
  • Es común el uso de anestésicos en los cosméticos, con lo que hay más tiempo de exposición al sol, no se nota tanto pero el daño si se produce.
  • Las cremas convencionales todas contienen derivados del petróleo.
  • Los perfumes químicos crean acumulaciones en la piel (tanto en cosmética como en detergentes, suavizantes, etc.).
  • El algodón que no es orgánico (biológico), tiene colorantes que al contacto con el sudor contaminan.
  • Anestésicos, antiarrítmicos, antiinflamatorios, antibióticos son usados en cosmética.
  • El aluminio de los desodorantes inhibe la perspiración, al no haber sudor, no hay posibilidad de eliminar residuos a través de la piel y además aumentan las sustancias residuales de los venenos de los desodorantes, lo que aumenta la aparición de células cancerígenas, especialmente en la mujer. Para una mujer diestra más problema en la axila izquierda y para una mujer zurda más problemas en la axila derecha.

La condición de la piel depende de la condición de los melanocitos (células de la piel).

La piel está en relación con el sistema nervioso autónomo, la depresión o el optimismo depende mucho de la piel (un niño que no ha recibido caricias tiende a crecer con problemas de piel).

Los residuos y sustancias tóxicas (HOMOTOXINAS) que usamos las vamos almacenando en la piel, de ésta pasa a los intestinos, luego al hígado y después al corazón.

La realidad contemporánea es que la piel no se activa sino que se usa como sostenedora de venenos. Desde la infancia, las cremas usadas por las madres durante la lactancia son absorbidas por el bebé al pasar a la leche materna y van creando sobrecarga orgánica interna.

¿Hay posibilidades de mejorar la calidad de la piel con el sol?.

La zanahoria (color naranja) y la caléndula tienen precursores de vitamina A que nos protege del sol (al estimular los melanocitos favorece el bronceado).

Las plantas verdes (color verde), derivan de la clorofila. Todos los alimentos verdes tienen efecto calmante en la piel. En la naturaleza el filtro ideal es bajo las hojas de un árbol (verde).

Las frutas, como la uva, rica en taninos; la frambuesa, rica en antocianos; los aceites esenciales no químicos.

El agua, el primer elemento de drenaje.

En uso de las cremas y los aceites.

Habitualmente se usa en mucha cantidad, mejor usar menos y unas gotas de aceite tras la ducha que al frotar crea una emulsión potente.

Ir contra el sudor es negativo, a través del sudor se eliminan venenos, además el olor del sudor depende de la comida ingerida, dieta alta en producto animal y grasas saturadas crea un olor más fuerte y desagradable.

Los aceites vegetales, ricos en ácidos grasos insaturados crean protección del sol. Aceite foca en esquimales, aceite sésamo en Japón, aceite oliva en Mediterráneo, etc.

Para tomar el sol hay que hacerlo de manera progresiva. La clave es enseñar a la piel a crear melanocitos.

 

 

 

 

 

Somos lo que comemos